
No son pobres reincidentes,
como dice el buen Gurría,
lo que pasa es que estas gentes
no han salido todavía.
No son pobres reincidentes,
como dice el buen Gurría,
lo que pasa es que estas gentes
no han salido todavía.
Así la guardia de Obama,
implicada en este asunto,
comenzó a agarrar la fama
de operativo conjunto*
Cualquier pretexto o detalle
es suficiente al idiota
para sacar a la calle
soldado, caballo y chota.
Más de 2,400 ejecuciones en lo que va del año han convertido al norteño estado mexicano de Chihuahua en uno de los lugares más violentos del planeta. ...donde el martes viajó el presidente Felipe Calderón… En su discurso, …no mencionó la crisis de violencia… La ganadora del Premio Nacional de Derechos Humanos, Esther Chávez… expresó:… "Nos sentimos frustrados y molestos, porque el Presidente no se refirió a los graves problemas que estamos soportando"… El diputado opositor, Víctor Quintana… quien calificó la visita de Calderón como una ofensa: "Fue una visita cobarde. Calderón debería venir a rendir cuentas por los 4,000 muertos que hemos tenido en Chihuahua en menos de dos años" (Omnia, 091118, Trasciende al extranjero la "visita cobarde" de Calderón a Chihuahua).
El colmo de Lipe, el ciego
es fallar en el empleo
de tantas armas de fuego
y se lleve el abucheo.
Le han hecho tanta propuesta
al intransigente gordo,
que su queja manifiesta
que encima de todo es sordo.
Y entonces ¿por qué Madero
compara huelga con misa,
alaba el despedidero,
y a la bronca así le atiza?
El coordinador del PAN en el Senado, Gustavo Madero, dijo ante el llamado del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) a una huelga nacional, que están en su derecho como los padres "llaman a misa" también (El Universal, 091112, Huelga nacional, como un llamado a misa: Madero).
Si ya tienen la sentencia,
en su infinita estulticia,
matarán a Luz y Fuerza
y con ella a la justicia.
¿Qué no tendrán presidente?;
para nadie aquí es secreto
que una crisis persistente
se termina por decreto.
Soy Katrina que aquí empieza
sus deberes más sagrados
como llevarme a Baeza(i)
y de corbata a Granados(ii).
Como soy muy calavera,
serrucho las garrapatas:
también me cargo a Carrera(iii)
y hasta a Doroteo Zapata(iv).
Reconozco que esta vez
hago retrasada el viaje;
es que subieron a seis(v)
de cuatro que era el pasaje.
Por eso ando en este frente(vi);
pues me sale más a cuenta
que lo bajen de repente
a sólo tres con sesenta(vii),
así ajusto mi salario
que me dan en el infierno
por recoger funcionarios
que se cuelgan del gobierno.
Al primero me lo cargo
aunque vaya al Vaticano(viii),
es que lo traigo de encargo
por inútil, ya de plano:
En los cinco años que lleva,
protege a mi competencia;
la matanza aquí se eleva
con sospechosa frecuencia(ix);
mueren más de cuatro mil
que no estaban en programa;
con pistola o con fusil
ninguno termina en cama.
Sospecho que hay mano negra
en este montón de caca;
que a los sicarios integra
y del mercado me saca...
Y si alguien solicita
los porqués, cómo y los cuándos,
no falta quien nos repita
que es la guerra entre dos bandos,
pero nadie nos explica
que sólo caigan jodidos
la procu sólo replica
“de seguro andan movidos”;
cuando no cuadra este choro
porque el muerto sea importante(x),
tampoco le entran al toro
y la mafia tan campante…
Al otro que traigo entreojos
es a Grandados Pineda
recogeré sus despojos
como él hace a mis monedas.
Resulta que el personaje
ha tomado la defensa
del aumento del pasaje
cada vez que ve a la prensa:
ya nos dijo “incoherentes”(xi)
sin entender el vocablo
-se pone como demente-;
seguido nos manda al diablo.
Si al gobierno federal
lo coordina un hombre gordo(xii),
en el ámbito estatal
el control lo tiene un sordo:
durante muchas semanas
en la puerta de palacio
niños, jóvenes y ancianas
le gritaron y él reacio…
Cuando Zapata lo indica,
el hijo de diplodocos
agarra y descalifica:
“la protesta es de unos pocos”.
Pero el sordo se equivoca:
armados de pluma y hojas,
para callarle la boca,
salen diez brigadas rojas;
ocho mil firmas y más
al burócrata sacuden,
con domicilio además
para que nadie las dude;
un camión se le incinera(xiii)
que en la misma plaza hacemos;
nos vestimos con chisteras
corbata y lo que tenemos;
al quinto informe acudimos;
clausuramos su palacio;
luego se los invadimos…
Y dijimos muy despacio:
"No queremos que sean seis
con tres sesenta está bien".
para enterarnos de nuez
que este buey no oye ni al tren.
Por eso al sordo y al menso
me los llevo en un buen viaje
a sufrir el fuego intenso
sin subirles el pasaje